El mar siempre ha sido una parte esencial de la vida de Enzo Barracco. Recordemos que el fotógrafo creció en el Mediterráneo: “El océano era como mi lienzo en blanco: todos mis sueños, todas mis esperanzas estaban allí”, nos revela este nómada siciliano, a través de una videollamada desde su casa de Nueva York. “Crecí con esta increíble fuente inagotable de inspiración todos los días”.
Barracco se dedicó a fotografiar el mar desde entonces y, tras celebrar su primera exposición en la isla de Pantelleria, se embarcó rumbo a Milán y luego a Londres para iniciar una carrera como fotógrafo de moda. Al encontrar un libro sobre el explorador Ernest Shackleton, le llegó la inspiración y decidió planear su propia expedición a la Antártida. La experiencia, tan peligrosa como estimulante, cambió la trayectoria de su carrera y su mentalidad: “Cuando volví a Londres, me costó mucho volver a fotografiar moda”, nos explica.
Este mes, su obra ha llegado a la tienda Prada de Aoyama, en Tokio, y durante el mes de diciembre 2024, participará en una conversación en la tienda con Francesca Santoro, Oficial Superior de programas de la COI (Comisión Oceanográfica Intergubernamental) de la UNESCO. El evento en Tokio es la segunda entrega de Sea Beyond, tras un lanzamiento oficial en Nueva York a principios de año, con el objetivo de difundir el mensaje de la conservación de los océanos en todo el mundo.
La colección de fotos, que muestra la belleza natural del archipiélago, se basa en una obra que ha llevado a Barracco por todo el mundo, donde ha documentado desde icebergs que se derriten, fauna poco común y hasta el dinamismo del océano en fotos asombrosas que revelan tanto el poder innato como la intensa vulnerabilidad del mundo natural.
Ahora es un momento importante para que los pesos pesados de la moda se responsabilicen con temas de sostenibilidad. La moda, por supuesto, suele estar reñida con el ecologismo (se suele decir que es el segundo negocio más contaminante después del petróleo y el gas) y el insaciable afán de novedad de la industria hace que sea difícil defenderla. “Creo que la educación es la clave”, dice Barracco, “Prada puede llegar a un público muy amplio en todo el mundo, y espero que mi trabajo despierte la curiosidad de la gente y cree un verdadero diálogo”.
Santoro, de la UNESCO, está de acuerdo con esto y añade que este tipo de asociaciones entre expertos en medio ambiente y líderes del mundo de la moda son cruciales para el futuro de los esfuerzos de conservación. Para ella, se trata de dar el ejemplo: “Es muy importante que una marca como Prada demuestre que puede utilizar su influencia y su experiencia para modificar algunos de sus procesos de producción y cambiar el uso de algunos tejidos”.
Para 2026, la marca espera que el 80% de su nailon proceda de fuentes recicladas o biológicas: “Creo que puede inspirar a otros. A menudo [las marcas] ponen excusas para no cambiar, porque la sostenibilidad no es un camino fácil”, dice Santoro. “Pero cuando demuestras que es posible, ya no hay excusas”.